Le llamamos el “Efecto Antonio Jiménez”, utilizamos esta frase en nuestra entidad cada vez que alguien da un paso adelante, un salto, avanza o gira, de una forma rápida y sorprendente.
Esto es porque cada vez que nos has acompañado y has pasado por un centro, un departamento o un equipo, los profesionales que lo integran y la relación entre ellos, ya no vuelve a ser la misma. Siempre sucede algo, a veces casi mágico, un cambio de perspectiva, de visión, de conciencia, integramos lo que hasta el momento solo eran ideas y conceptos, experimentamos emociones, reímos mucho, también lloramos, nos enfrentamos a nosotros mismos. Durante el proceso formativo realizamos un trabajo no solo técnico o docente, sino personal e integrador.
Y qué decir de ti, no solo tienes experiencia, conocimientos y base docente para tumbar a cualquiera. Además, posees el don de la intuición, el de captar la personalidad, la “pata coja” y la “pata buena” de cada uno. Puedes reconducir la formación con facilidad y naturalidad. Manejas situaciones, espacios y personas… de manera casi imperceptible, salvo que alguno goce también de cierta sagacidad. Y cuando realizamos dinámicas, no es hasta el final que el objetivo se muestra con nitidez y casi como un bofetón. No has sido consciente de cómo has llegado hasta ahí, pero lo has hecho.
Personalmente, has logrado que mi visión, mi manera de enfocar determinadas áreas sea más positiva y más tolerante, más optimista. Y eso es mucho, mucho. He trabajado mis “creencias limitantes” y estoy en condiciones de realizar sin forzar “feedback de mejora”.
En mi programación formativa anual no puedes faltar. Nos has acompañado desde hace mucho tiempo y espero que sigas haciéndolo. Muchas gracias Antonio.