Hola, Antonio, ¿qué tal? Espero y deseo de corazón que bien. Quiero compartir contigo mi experiencia en relación al esa jornada que compartí contigo y a la que me enfrentaba con algo de recelo por miedo y desconfianza, ya que nunca había asistido a una clase de coaching, ni de entrenamiento personal ni mucho menos un curso, charla o seminario (llámese como sea) en el que iba a hablar de mi manera de ser, de mi manera de percibir y encajar el comportamiento de las personas que me importan y rodean (familia, amigos, compañeros, pareja…) y a intentar comprender sus actitudes y mis respuestas e interpretaciones sobre las mismas. También es cierto, como te comenté, que los prejuicios y los comentarios de los amigos y compañeros de trabajo no me inspiraban o apoyaban, por decirlo de algún modo, para que participase con vosotros en este curso, lo veían como algo extraño, como una americanada e incluso algunos hablaban de secta que intentaría adueñarse de mis ideas, valores y hasta personalidad, pero… nada más lejos de la realidad por Dios, resultaste ser una persona muy, muy sensata, coherente y cuerda, un hacedor de ideas que compartía con nosotros su conocimiento y experiencia, dejándonos luego para poder interpretarlo, asumirlo e intentar emularlo en nuestra experiencia de vida.
Y bueno, con respecto al grupo de asistentes qué decir, que en cuestión de ocho horas pasamos de ser unos auténticos extraños y desconocidos que no sabíamos de dónde éramos (ni si iba a comer solo) a abrirnos como si nos conociésemos de siempre, que la unión del grupo fue total, con respeto y cariño, sin duda en eso algo debiste de influir, y que pasamos de tratarnos como personas, todas distintas con sus vidas, sus problemas y sus experiencias personales, que queríamos y estábamos aprendiendo fórmulas para afrontar nuestro día a día, nuestros conflictos internos y esos roces que son inevitables entre los seres humanos, así que nos hiciste ver también que, aunque auténticos desconocidos, teníamos también más en común de lo que nosotros pensábamos, quizás esto nos ayudó a la hora de coger confianza. Y bueno también tengo que decirte que tus técnicas son muy dinámicas y amenas, vamos que las horas volaron ciertamente.
La verdad es que el curso me llamó la atención desde el principio, desde que vi el anuncio del mismo cuando se organizaba en Mengíbar e hice todo lo imposible por asistir pero finalmente no pude debiéndolo de posponer hasta el que realizaste en Torredelcampo. Básicamente tenía curiosidad por saber si existía algún método, alguna forma de llegar a comprender por qué en ocasiones me costaba tanto entender a la gente que me importa, por qué no me bastaba con el sentimiento de apego, amor o cariño que tenía hacía ellos para evitar una discusión por algo trivial o por un razonamiento y comportamiento distinto al mío, por una manera de entender la vida y las circunstancias del día a día distintas a cómo yo las veía.
Así que me sorprendió saber que hay herramientas, técnicas, que tú nos enseñaste y nos “obligaste” a poner en práctica, mediante las cuales puedo, al menos en principio, pues sé que un curso de sólo un día no me va a dar la luz ni la varita mágica para solventar todos mis conflictos, mediante los cuales puedo hacer frente en primer lugar a aceptar que el otro no soy yo, en según lugar a entender que sus razones pueden (y seguro que serán) muy distintos o diferentes de los míos y en último lugar a aprender a vivir y convivir sana y felizmente con ello y con esas personas que para mí son indispensables en mi vida, haciéndome a la vez a mí mismo más sano, tolerable, mejor amigo, hermano, compañero, pareja o persona.
Sinceramente tengo que darte las gracias por cómo impartiste la formación, por cómo hiciste que se uniera y trabajase el grupo, por lo que nos mostraste y ayudaste a gestionar, por compartir con nosotros tus conocimientos y tu experiencia y ojalá pueda pronto asistir a otro, aunque digan que ya estoy en la secta.
Un abrazo fuerte y gracias de corazón.